Bankia simplifica sus contratos para evitar problemas como el de las preferentes

Bankia ha modificado la extensión y redacción de sus contratos con los clientes para evitar problemas de interpretación

La entidad presume de cuidar su relación con el cliente, pero sigue sin asumir su abuso con los afectados por preferentes

Una de las medidas de Goirigolzarri en su llegada a Bankia, y tras el daño causado con la venta de preferentes, fue la de poner en marcha la simplificación de los contratos de los productos financieros de la entidad con el fin de asegurarse que los clientes entienden lo que firman y sus hipotéticos riesgos. Y dicho y hecho; hoy, además de comprimir su extensión viéndose reducido el número de páginas de los contratos en un 85%, Bankia ha simplificado su redacción y ha aumentado la tipografía de la letra incluso por encima de lo que exige la ley.

Bankia justifica estas medidas señalando que los clientes percibían los contratos bancarios clásicos como muy extensos, complejos, y con términos poco coloquiales al estar escritos en un lenguaje legal muy específico. No discutimos que eso no sea cierto, pero la entidad sabe que esas no son las causas por las que éstos adquirieron productos de riesgo como preferentes.

La verdadera responsabilidad fue de Bankia, que vendió preferentes a perfiles inadecuados sin alertar a sus clientes de los riesgos asociados a este producto. Y entonces no le preocupó que éstos no supieran lo que firmaban, ni tampoco que tuvieran la percepción y la seguridad de que el contrato no escondía nada con lo que no estaban de acuerdo.

Defiende ahora Bankia que el contrato es la base de la relación entre el banco y el cliente y por eso es crucial que sea limpio, sencillo y claro. La entidad saca pecho defendiendo que con esta medida hace más entendibles los contratos para el cliente sin asumir que la responsabilidad en los casos de venta de productos bancarios a perfiles inadecuados es suya, y no de los clientes por no saber realmente qué estaban firmando.

La venta de preferentes desde las oficinas de Bankia siguió el mismo patrón, colocándose a perfiles inadecuados, y asesorando incorrectamente sobre ellas, porque nunca se habló de los riesgos asociados a la compra.

Vemos que, cuando se lo propone, Bankia sabe hacer bien las cosas. ¿Por qué no hizo lo propio en su momento, en lugar de colocar millones de euros entre sus clientes vendiendo preferentes?

Bankia sigue empeñada en su lavado de imagen, pero es algo que sólo ocurrirá en el caso de dar el paso de enmendar el daño hecho a sus preferentistas, y devolviéndoles todo su dinero. Y como es algo que no va a ocurrir, en LEAN Abogados estamos cerca de los afectados para ayudarles a conseguirlo.

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